Recibir el Premio Travelguau en la categoría "tenencia responsable", fue una de las cosas que más ilusión me hizo durante mi etapa como jefe del servicio de Pediatría del Hospital Rey Juan Carlos. Aquel servicio que dirigí durante seis años espléndidos tenía una bandera: la de la humanización asistencial. Y en este orden de cosas, se nos ocurrió (en concreto, al responsable de la Unidad de Nefrología Infantil, el Dr. Pablo Bello) que sería espléndido que los niños ingresados pudieran recibir la visita de sus mascotas. ¿Por qué no?

El camino no fue fácil, pero nos apoyó la responsable de calidad, la responsable de atención al paciente, la directora médico, el gerente de entonces... El proyecto dio sus primeros pasos tímidamente. Pero cuál fue nuestra sorpresa cuando la respuesta mediática de apoyo que obtuvimos fue inusitada. Nos llamaban de todos los medios de comunicación, nos proponían entrevistas en televisión, radio, prensa escrita... En España, en Perú, en Ecuador, en Argentina, en México...

De algún modo, fue un orgullo que un pequeño servicio de un hospital de mediano tamaño pusiera un importante grano de arena en el respeto a los animales en general y a los perros en particular. Haber sido testigos del beneficio generado a nuestros pacientes por tan distinguida visita (la de sus mascotas) ya era todo un premio. Un premio que, subrayado por el empuje del reconocimiento de Travelguau, supuso un antes y un después en la atención sanitaria en España y en muchos países de América Latina.